Windhoek: el punto de partida
Namibia fue nuestro país número 108. Empezamos en Windhoek, la capital y la base desde la que organizamos un recorrido de casi dos semanas por carretera, con salida hacia Angola y regreso al mismo punto.




Recorrimos el centro a pie: Independence Avenue, Post Street Mall, sus puestos callejeros y el Namibia Craft Centre. En plena zona peatonal aparecen varios fragmentos de los meteoritos de Gibeon. Aunque reciben el sol, al tocarlos se sienten fríos porque el metal conduce rápidamente el calor de la mano.
Los mercados nos parecieron razonables, sin precios especialmente bajos ni desmedidos. Esa primera impresión cambió al avanzar por el país y entrar en su infraestructura turística, mucho más cara y orientada a visitantes con alto poder adquisitivo.
Namibia por carretera
Salimos de Windhoek hacia Sossusvlei y Deadvlei, continuamos por Walvis Bay, Swakopmund y la costa, subimos hasta Etosha y cruzamos a Angola. Al regresar, cerramos el circuito nuevamente en Windhoek.
Un país para recorrer en auto
Alquilamos un Suzuki Jimny y salimos de Windhoek hacia el desierto. Tener nuestro propio vehículo fue esencial para sostener la ruta, administrar los horarios y detenernos en lugares que de otro modo hubieran quedado fuera del recorrido.


Las distancias son largas y buena parte del viaje transcurre por caminos de ripio. Más que la velocidad, importa planificar cada jornada: calcular combustible, agua, comida y tiempo de llegada antes de que anochezca.
Sossusvlei y Deadvlei: la postal que sí cumple
Desde Windhoek fuimos hacia Sossusvlei, en el desierto del Namib. Las dunas rojizas, la amplitud del paisaje y el silencio explican por qué este es uno de los lugares más fotografiados del país.
Deadvlei fue uno de los puntos más impactantes de todo el recorrido. Esta planicie de arcilla recibió agua en el pasado, hasta que el movimiento de las dunas interrumpió el paso del río Tsauchab. Los árboles murieron, pero la extrema sequedad evitó que se descompusieran y dejó sus troncos oscuros recortados contra el suelo claro y las dunas rojas. En Sossusvlei, en cambio, todavía encontramos agua: una imagen inesperada en medio del desierto.



Deadvlei parece una escenografía, pero es exactamente al revés: la imagen es tan extraordinaria porque el paisaje es real.
Walvis Bay y Swakopmund: el desierto llega al Atlántico
Después continuamos hacia Walvis Bay. La laguna, las salinas y la costa cubierta por una neblina persistente muestran otra cara de Namibia. La corriente fría de Benguela enfría el aire sobre el océano y ayuda a formar la niebla que caracteriza buena parte del litoral.
Swakopmund fue nuestra base para recorrer la costa. Su arquitectura conserva una marcada influencia alemana y funciona como centro de servicios y excursiones en medio de un paisaje donde el desierto prácticamente termina en el mar.


Sandwich Harbour: la excursión que recomendamos
La excursión de día completo a Sandwich Harbour salió desde Swakopmund: la agencia nos fue a buscar al alojamiento y desde allí comenzamos el recorrido. Pagamos USD 140 por persona; incluía el trayecto en vehículo 4x4, comida y bebidas.



La experiencia estuvo muy bien organizada y fue una de las mejores inversiones del viaje. El atractivo no es solamente contemplar las dunas desde lejos: los vehículos avanzan por la arena y permiten observar desde lo alto el encuentro entre el Namib y el Atlántico.
Skeleton Coast: mucha fama, una experiencia prescindible
Desde Swakopmund seguimos hacia el norte por Skeleton Coast. Es una costa extensa, aislada y frecuentemente cubierta de niebla, conocida por sus naufragios y por la dureza del paisaje.
En nuestro caso, no fue uno de los puntos fuertes de Namibia. Hicimos muchos kilómetros y sentimos que el desvío no justificó demasiado el tiempo empleado. Es un lugar con mucha prensa y una imagen potente, pero, dentro de nuestra ruta, fue una etapa que podríamos haber reducido o directamente evitado.


Etosha: el parque merecía su propio capítulo
Etosha cambió nuevamente el paisaje y también el ritmo del viaje. Lo recorrimos en vehículo, avanzando entre caminos secos y deteniéndonos en los puntos de agua. Allí se concentra buena parte de la vida del parque y una espera tranquila puede convertirse, en pocos minutos, en una sucesión de cebras, órix, antílopes, aves y elefantes.






No hace falta contratar una excursión para vivir Etosha: el recorrido en vehículo propio permite elegir los tiempos y permanecer junto a cada punto de agua. Lo importante es respetar las normas, no bloquear el paso de los animales y mantener siempre una distancia segura.
Después de Etosha continuamos hacia el norte, cruzamos por tierra a Angola y, al terminar esa etapa, regresamos a Windhoek.
Namibia es un destino caro
Namibia fue el país más caro que encontramos en este recorrido por África. Muchos alojamientos comenzaban entre USD 120 y USD 150 por noche, incluso sin ofrecer una experiencia especialmente lujosa. Para conseguir mejores valores es necesario reservar con mucha anticipación o viajar con carpa y utilizar campings.
También percibimos una infraestructura turística pensada principalmente para viajeros de alto poder adquisitivo. En distintos alojamientos y servicios el trato nos resultó distante y excesivamente comercial. Nuestra sensación fue que, con frecuencia, esperaban que el viajero dejara su dinero y siguiera camino, más que recibirlo con interés genuino o ayudarlo. No fue así con todas las personas, pero, comparada con la hospitalidad que encontramos en otros países de África, Namibia no estuvo entre los mejores anfitriones que conocimos a lo largo de 108 países.
Precios de referencia de nuestro viaje
- Excursión de día completo a Sandwich Harbour desde Swakopmund: USD 140 por persona, con traslado desde el alojamiento, comida y bebidas.
- Alojamientos: en Windhoek y otras zonas habituales, alrededor de USD 50 por noche. En parques nacionales y destinos principales, como Sossusvlei o Skeleton Coast, los valores parten de USD 120 y pueden superar los USD 800 por noche.
- Auto de alquiler: recomendamos una 4x4. Sin carpa de techo, desde USD 85 por día; con carpa de techo, desde USD 150 por día.
- Mercados y compras cotidianas: valores intermedios; no nos parecieron especialmente baratos ni excesivamente caros.
Lo que nos dejó Namibia
Namibia tiene algunos de los paisajes más extraordinarios de África. Deadvlei, Sandwich Harbour y Etosha justificaron el recorrido y estuvieron a la altura de todo lo que habíamos visto antes del viaje.
También nos dejó una mirada menos idealizada: es un destino costoso, muy promocionado y con una industria turística orientada al lujo. Para recorrerlo sin gastar de más hacen falta anticipación, vehículo, tiempo y una planificación cuidadosa.
Nos alegra haber recorrido Namibia, pero no volveríamos: sentimos que el destino ya nos mostró aquello que fuimos a buscar. Deadvlei, Sandwich Harbour y Etosha valieron el viaje; Skeleton Coast no justificó los kilómetros y la combinación de precios altos, trato distante y una hospitalidad inferior a la que vivimos en muchos otros países de África terminó de definir nuestra conclusión.
Este diario cuenta nuestra experiencia de julio de 2026. Los precios, las condiciones de acceso y las tarifas de los parques pueden cambiar: antes de viajar, conviene confirmarlos con las autoridades y los prestadores elegidos.

