Un viaje que empezó con un cambio de planes

Arabia Saudita fue nuestro país número 102. El viaje había sido pensado alrededor del Gran Premio de Fórmula 1 de Yeda, que coincidía con el cumpleaños de César. La carrera, prevista para abril de 2026, finalmente no se realizó por la situación regional. Nosotros decidimos mantener el recorrido y convertir aquel plan inicial en diez noches por libre entre el Mar Rojo, los paisajes de AlUla y Riad.

Llegamos a Yeda desde Túnez el 16 de abril, retiramos un auto y comenzamos una ruta que terminó siendo mucho más amplia de lo previsto: Yeda, Medina, Yanbu, Umluj, Al Wajh y AlUla por carretera; después volamos a Riad, alquilamos un segundo vehículo y cerramos el viaje en la capital.

Este artículo no propone una Arabia Saudita perfecta ni pretende convertir nuestra sensación de tranquilidad en una garantía para otros viajeros. Cuenta lo que vivimos durante esos días, con los lugares que nos sorprendieron, las situaciones incómodas, las dificultades para comprar entradas y los precios que pudimos recuperar de abril de 2026.

Juntos frente a la Jeddah Tower, todavía en construcción durante nuestro viaje.
Juntos frente a la Jeddah Tower, todavía en construcción durante nuestro viaje.

Visa para Arabia Saudita: nuestra experiencia

Con pasaporte argentino la visa debe tramitarse antes del viaje: Argentina no figura actualmente entre los países habilitados para solicitar la eVisa turística en el portal oficial saudí. En nuestro caso viajamos con pasaporte europeo y obtuvimos la visa al llegar al aeropuerto.

España e Italia sí aparecen entre las nacionalidades admitidas por el sistema oficial de eVisa. De todos modos, las condiciones pueden cambiar y también dependen del pasaporte utilizado, por lo que recomendamos consultar el [portal oficial de visas de Arabia Saudita](https://visa.visitsaudi.com/) antes de comprar el viaje.

NUESTRO RECORRIDO REAL

Arabia Saudita en dos etapas

Recorrimos en auto desde Yeda hasta AlUla, pasando por Medina y la costa del Mar Rojo. Después volamos a Riad y retiramos un segundo vehículo para conocer la capital y sus alrededores.

01YedaAl-Balad, Corniche, costa y circuito urbano.
02Medina y Mar RojoMedina, Yanbu, Umluj y Al Wajh.
03AlUlaElephant Rock, oasis, Hegra, Dadan y Jabal Ikmah.
04RiadVuelo desde AlUla, segundo auto, Diriyah, Masmak y mercados.

Yeda: entre Al-Balad y el Mar Rojo

Yeda fue nuestra puerta de entrada y la primera base del viaje. Nos alojamos en un departamento equipado, hicimos compras para los días siguientes y empezamos a movernos en auto por una ciudad extensa, atravesada por grandes avenidas, obras y distancias que no siempre se perciben en el mapa.

Moverse por Yeda implica grandes avenidas y distancias considerables.
Moverse por Yeda implica grandes avenidas y distancias considerables.
La Yeda moderna también se expresa en sus grandes centros comerciales.
La Yeda moderna también se expresa en sus grandes centros comerciales.

El sector que más disfrutamos fue Al-Balad, el casco histórico. Sus construcciones tradicionales, balcones de madera, comercios y calles estrechas muestran una ciudad muy distinta de la Yeda moderna. No hace falta recorrerlo con una lista rígida: su mayor atractivo está en caminarlo y observar cómo conviven los edificios restaurados, las casas todavía habitadas y la actividad comercial.

Edificios de distintas épocas conviven en Al-Balad.
Edificios de distintas épocas conviven en Al-Balad.
Los balcones de madera son una de las señas de identidad del casco histórico.
Los balcones de madera son una de las señas de identidad del casco histórico.
Recorriendo Al-Balad con los colores argentinos.
Recorriendo Al-Balad con los colores argentinos.
Al-Balad cambia de ritmo por la noche, entre comercios, mezquitas y calles iluminadas.
Al-Balad cambia de ritmo por la noche, entre comercios, mezquitas y calles iluminadas.

También fuimos a la costa, a la Corniche, a una mezquita junto al mar y al entorno del circuito urbano donde debía disputarse la Fórmula 1. La carrera no ocurrió, pero el viaje siguió y Yeda terminó funcionando como una introducción inesperadamente completa al país.

Una parada frente al Mar Rojo durante nuestro recorrido por Yeda.
Una parada frente al Mar Rojo durante nuestro recorrido por Yeda.
La Corniche de Yeda, uno de los grandes espacios costeros de la ciudad.
La Corniche de Yeda, uno de los grandes espacios costeros de la ciudad.
Una de las mezquitas construidas junto al Mar Rojo.
Una de las mezquitas construidas junto al Mar Rojo.
Jeddah de noche, al final de nuestros primeros días en la ciudad.
Jeddah de noche, al final de nuestros primeros días en la ciudad.

En el supermercado LuLu gastamos aproximadamente USD 100 en provisiones para tres días. No es un valor para trasladar como presupuesto diario, pero sí una referencia de nuestro abastecimiento viajando en auto. Durante esa compra vimos, entre otros precios, una bolsa de arroz de cinco kilos a aproximadamente USD 6,65 y una de azúcar de cinco kilos a aproximadamente USD 5,32.

Medina: dos experiencias que no conviene simplificar

Salimos de Yeda hacia Medina. Primero llegamos a la mezquita de Quba y después recorrimos el entorno de la mezquita del Profeta, la antigua estación y otros sectores de la ciudad.

La ruta entre Yeda y Medina, atravesando largas extensiones áridas.
La ruta entre Yeda y Medina, atravesando largas extensiones áridas.
Una de las mezquitas que encontramos durante el recorrido hacia Medina.
Una de las mezquitas que encontramos durante el recorrido hacia Medina.
El gran patio de la mezquita del Profeta, cubierto por sus característicos parasoles.
El gran patio de la mezquita del Profeta, cubierto por sus característicos parasoles.
Juntos en el exterior de la mezquita del Profeta.
Juntos en el exterior de la mezquita del Profeta.
Entrada al museo dedicado a la biografía del Profeta y a la ampliación de la mezquita.
Entrada al museo dedicado a la biografía del Profeta y a la ampliación de la mezquita.
La mezquita del Profeta y su cúpula verde, vistas desde la gran explanada.
La mezquita del Profeta y su cúpula verde, vistas desde la gran explanada.
Los accesos y calles que rodean el enorme complejo religioso de Medina.
Los accesos y calles que rodean el enorme complejo religioso de Medina.
Otra de las mezquitas históricas que recorrimos durante nuestra visita a Medina.
Otra de las mezquitas históricas que recorrimos durante nuestra visita a Medina.

En Quba recibimos indicaciones sobre el ingreso, los espacios separados y los sectores a los que podíamos acceder. Más tarde vivimos otra situación en el entorno de la mezquita del Profeta. En ambos casos hubo pedidos y aclaraciones que formaron parte de nuestra experiencia concreta, pero sería incorrecto convertirlos en una regla general sobre toda Medina o todas las mezquitas del país.

La enseñanza práctica es sencilla: en los lugares religiosos conviene preguntar antes de entrar, respetar los accesos diferenciados, la vestimenta y cualquier indicación del personal. Las condiciones pueden variar según el sitio y el momento, por lo que deben verificarse antes de la visita.

Después seguimos hacia Yanbu, donde pasamos la noche y comenzamos el tramo menos convencional de la ruta.

Una caminata nocturna por la zona comercial de Yanbu.
Una caminata nocturna por la zona comercial de Yanbu.
El cartel de Yanbu durante nuestra escala en la ciudad.
El cartel de Yanbu durante nuestra escala en la ciudad.

El Mar Rojo en auto: Yanbu, Umluj y Al Wajh

La costa saudí del Mar Rojo fue una de las partes más inesperadas del viaje. Desde Yanbu continuamos hacia Umluj y Al Wajh, con largas extensiones de carretera, playas, dunas y muy poca gente durante nuestras paradas.

Una de nuestras paradas frente al Mar Rojo.
Una de nuestras paradas frente al Mar Rojo.
Una pausa bajo la sombrilla en la costa del Mar Rojo.
Una pausa bajo la sombrilla en la costa del Mar Rojo.
La costa también mostraba sectores descuidados y con residuos.
La costa también mostraba sectores descuidados y con residuos.

No llevábamos una excursión contratada ni un circuito cerrado. Parábamos donde el paisaje nos interesaba, tomábamos mate frente al mar y seguíamos. Esa libertad fue uno de los grandes beneficios del auto, aunque también exige prever combustible, agua, comida y alojamiento antes de que termine el día.

En una de las playas encontramos un cartel de la guardia fronteriza que indicaba “zona peligrosa” y “prohibido nadar”. La advertencia correspondía a ese lugar específico: no la usamos para afirmar que esté prohibido bañarse en todas las playas de Arabia Saudita.

El aviso de la Guardia Fronteriza que prohibía nadar en esa playa concreta.
El aviso de la Guardia Fronteriza que prohibía nadar en esa playa concreta.
El auto nos permitió detenernos en distintos puntos de la costa.
El auto nos permitió detenernos en distintos puntos de la costa.

Más adelante aparecieron las dunas junto a la ruta y la señalización que marcaba la cercanía de Al Wajh. En este tramo, el camino fue parte central del viaje y no simplemente un traslado entre ciudades.

La señalización hacia las dunas del sur del Mar Rojo.
La señalización hacia las dunas del sur del Mar Rojo.
Dunas junto a la ruta costera, durante una de nuestras paradas.
Dunas junto a la ruta costera, durante una de nuestras paradas.
El cartel de ruta que indicaba la distancia hasta Al Wajh.
El cartel de ruta que indicaba la distancia hasta Al Wajh.

En Al Wajh conseguimos alojamiento sin reserva por aproximadamente USD 66. La ciudad nos recibió de noche, con una arquitectura y una vida cotidiana muy alejadas de los grandes proyectos turísticos. Fue una escala funcional, pero también una buena forma de ver un país que no se reduce a Yeda, Riad o AlUla.

El cartel de Al Wajh marcó la llegada al final de nuestro tramo costero.
El cartel de Al Wajh marcó la llegada al final de nuestro tramo costero.
La costa rocosa del Mar Rojo en Al Wajh.
La costa rocosa del Mar Rojo en Al Wajh.

Esa noche caminamos por el sector antiguo. Encontramos calles silenciosas, casas de piedra, balcones de madera y construcciones en distintos estados de conservación. La iluminación nocturna resaltaba los materiales y las formas de las fachadas, pero también dejaba a la vista el deterioro de varios edificios.

El paseo nocturno, con una mezquita iluminada al fondo.
El paseo nocturno, con una mezquita iluminada al fondo.
Construcciones antiguas vistas durante nuestra caminata.
Construcciones antiguas vistas durante nuestra caminata.
Muros de piedra y madera expuestos por el paso del tiempo.
Muros de piedra y madera expuestos por el paso del tiempo.
Una de las casas antiguas que encontramos en el recorrido.
Una de las casas antiguas que encontramos en el recorrido.
Fachada de varios niveles en el sector antiguo de Al Wajh.
Fachada de varios niveles en el sector antiguo de Al Wajh.
Detalle de un balcón de madera tradicional.
Detalle de un balcón de madera tradicional.
Una construcción parcialmente derrumbada junto a la calle.
Una construcción parcialmente derrumbada junto a la calle.
Nuestro último paseo por Al Wajh antes de continuar hacia AlUla.
Nuestro último paseo por Al Wajh antes de continuar hacia AlUla.

Al día siguiente nos despedimos del Mar Rojo y tomamos la ruta hacia el interior. El paisaje cambió otra vez: dejamos atrás la costa, cruzamos montañas áridas y hasta encontramos camellos cerca de la carretera antes de llegar a AlUla.

Nuestra despedida del Mar Rojo antes de continuar hacia AlUla.
Nuestra despedida del Mar Rojo antes de continuar hacia AlUla.
Camellos junto a la ruta durante el trayecto hacia el interior.
Camellos junto a la ruta durante el trayecto hacia el interior.
La carretera entre montañas rumbo a AlUla.
La carretera entre montañas rumbo a AlUla.

AlUla: el centro del viaje

Llegamos a AlUla el 21 de abril y nos alojamos en Cloud7 Residence. Después de varios días de carretera, tener una base cómoda resultó especialmente valioso. AlUla concentra paisajes naturales, oasis, restos arqueológicos y una infraestructura turística mucho más organizada que la que habíamos encontrado en la costa.

Nuestra habitación en Cloud7 Residence, la base para recorrer AlUla.
Nuestra habitación en Cloud7 Residence, la base para recorrer AlUla.
Palmeras y antiguas construcciones de tierra en el oasis de AlUla.
Palmeras y antiguas construcciones de tierra en el oasis de AlUla.

Elephant Rock al atardecer

Nuestra primera gran parada fue Elephant Rock o Jabal AlFil, una formación de arenisca de 52 metros modelada por la erosión. Fuimos por la tarde, nos sentamos frente a la roca, tomamos mate y esperamos que cambiara la luz. El acceso era gratuito durante nuestra visita.

Nuestra primera vista de Elephant Rock con la luz del atardecer.
Nuestra primera vista de Elephant Rock con la luz del atardecer.
Juntos junto al cartel de Elephant Rock.
Juntos junto al cartel de Elephant Rock.
Los espacios para sentarse frente a la formación rocosa.
Los espacios para sentarse frente a la formación rocosa.
Elephant Rock iluminada al caer la noche.
Elephant Rock iluminada al caer la noche.

Allí vivimos una de esas escenas que explican un viaje mejor que cualquier listado: una familia saudí nos invitó a compartir té y dátiles. Fue un encuentro espontáneo y amable, sin ceremonia turística ni intercambio comercial.

Oasis, Old Town y Maraya

Recorrimos el oasis y el casco antiguo tanto de noche como al atardecer. En Old Town dejamos el auto lejos y utilizamos un pequeño vehículo de traslado; no conservamos un precio verificable de ese servicio. La zona está preparada para caminar, comer y permanecer hasta tarde, pero también conviene calcular tiempo adicional entre estacionamiento, controles y traslados internos.

Las calles peatonales de Old Town iluminadas por la noche.
Las calles peatonales de Old Town iluminadas por la noche.
Locales y terrazas al pie de las formaciones rocosas.
Locales y terrazas al pie de las formaciones rocosas.
Nuestro paseo nocturno por el casco antiguo de AlUla.
Nuestro paseo nocturno por el casco antiguo de AlUla.

Una segunda caminata, ya con la luz del atardecer, nos permitió ver mejor las antiguas construcciones de tierra y la parte contemporánea de restaurantes y cafés. Old Town combina ruinas, pasajes estrechos y una zona preparada para recibir visitantes sin perder de vista el paisaje del oasis.

La calle principal de Old Town al caer la tarde.
La calle principal de Old Town al caer la tarde.
Cafés y restaurantes instalados junto a las construcciones antiguas.
Cafés y restaurantes instalados junto a las construcciones antiguas.
César en uno de los callejones iluminados del casco histórico.
César en uno de los callejones iluminados del casco histórico.
Las antiguas construcciones de tierra vistas desde un punto elevado.
Las antiguas construcciones de tierra vistas desde un punto elevado.
Juntos entre las ruinas de Old Town.
Juntos entre las ruinas de Old Town.

Para acercarnos a Maraya tuvimos que gestionar una autorización. En nuestro caso fue gratuita y nos permitió llegar al sector y ver el exterior del edificio espejado, integrado visualmente con los acantilados de Ashar Valley. No entramos al edificio ni visitamos su interior, por lo que no presentamos aquella autorización como una entrada a Maraya.

El camino de acceso a Maraya entre las formaciones de Ashar Valley.
El camino de acceso a Maraya entre las formaciones de Ashar Valley.
Juntos frente a la fachada espejada de Maraya.
Juntos frente a la fachada espejada de Maraya.
La fachada refleja el paisaje y casi hace desaparecer el edificio.
La fachada refleja el paisaje y casi hace desaparecer el edificio.
Las formaciones rocosas que rodean el sector de Maraya.
Las formaciones rocosas que rodean el sector de Maraya.
Una parada con el auto entre roca, arena y una solitaria acacia.
Una parada con el auto entre roca, arena y una solitaria acacia.

Hegra: las huellas nabateas al sur de Petra

Hegra fue la experiencia central de AlUla. Es el primer sitio saudí inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO y el mayor conjunto conservado de la civilización nabatea al sur de Petra. Conserva 111 tumbas monumentales, 94 de ellas con fachadas decoradas, además de inscripciones y antiguos sistemas de agua.

Comprar la excursión por internet nos dio problemas, así que terminamos resolviéndola en el centro de visitantes. Pagamos USD 25 por persona. El recorrido duró alrededor de dos horas, incluyó cuatro paradas y explicaciones en árabe e inglés. El grupo en inglés era pequeño, de unas seis o siete personas, algo que hizo la visita mucho más tranquila.

En el centro de visitantes de Hegra, antes de comenzar la excursión.
En el centro de visitantes de Hegra, antes de comenzar la excursión.
Las primeras tumbas excavadas en la roca vistas durante el recorrido.
Las primeras tumbas excavadas en la roca vistas durante el recorrido.

En una de las paradas atravesamos un estrecho pasaje natural entre paredes de arenisca. Allí pudimos acercarnos a cámaras funerarias excavadas en la roca y observar cómo el trabajo humano se integraba con las formas creadas por la erosión.

El estrecho pasaje de roca que recorrimos dentro del sitio arqueológico.
El estrecho pasaje de roca que recorrimos dentro del sitio arqueológico.
El interior de una de las cámaras excavadas en la arenisca.
El interior de una de las cámaras excavadas en la arenisca.
Una tumba de menor tamaño entre las paredes erosionadas de Hegra.
Una tumba de menor tamaño entre las paredes erosionadas de Hegra.

Las fachadas monumentales fueron el punto culminante de la visita. Algunas aparecen aisladas; otras se suceden sobre una misma pared rocosa. Verlas desde distintos ángulos permite apreciar tanto la precisión de los relieves como la enorme escala del paisaje que las rodea.

Una de las grandes fachadas funerarias talladas directamente en la montaña.
Una de las grandes fachadas funerarias talladas directamente en la montaña.
Aldana frente a una de las tumbas monumentales de Hegra.
Aldana frente a una de las tumbas monumentales de Hegra.
Juntos frente a la fachada, una referencia clara de su escala.
Juntos frente a la fachada, una referencia clara de su escala.
César acercándose a otra tumba excavada en la roca.
César acercándose a otra tumba excavada en la roca.
Aldana junto a la entrada y los detalles conservados de la fachada.
Aldana junto a la entrada y los detalles conservados de la fachada.
Dos fachadas contiguas talladas sobre la misma pared de arenisca.
Dos fachadas contiguas talladas sobre la misma pared de arenisca.
Dentro de una de las cámaras, mientras escuchábamos la explicación del guía.
Dentro de una de las cámaras, mientras escuchábamos la explicación del guía.
La sombra de un árbol proyectada sobre una fachada funeraria.
La sombra de un árbol proyectada sobre una fachada funeraria.
Juntos frente a dos tumbas contiguas, rodeadas por la roca natural.
Juntos frente a dos tumbas contiguas, rodeadas por la roca natural.

#### Qasr al-Farid: la tumba aislada

Uno de los puntos más reconocibles del recorrido es la Tumba de Lihyan, hijo de Kuza, conocida como Qasr al-Farid. Está tallada en un bloque de roca independiente y su parte inferior quedó inconclusa. Precisamente por estar separada del resto, su fachada se distingue desde lejos y permite entender con claridad cómo los nabateos excavaban el monumento directamente sobre la piedra.

El panel que identifica la Tumba de Lihyan, hijo de Kuza.
El panel que identifica la Tumba de Lihyan, hijo de Kuza.
La fachada aislada de Qasr al-Farid y la parte inferior que quedó sin terminar.
La fachada aislada de Qasr al-Farid y la parte inferior que quedó sin terminar.
Juntos frente a Qasr al-Farid.
Juntos frente a Qasr al-Farid.
La tumba vista a distancia, completamente separada de las demás formaciones.
La tumba vista a distancia, completamente separada de las demás formaciones.

El recorrido terminó entre explicaciones al aire libre y nuevas vistas desde el transporte. Hegra no se concentra en un único frente monumental: las tumbas aparecen dispersas entre afloramientos rocosos, paredones y grandes extensiones de arena.

Una de las explicaciones al aire libre durante la visita.
Una de las explicaciones al aire libre durante la visita.
Varias tumbas distribuidas sobre una misma pared rocosa.
Varias tumbas distribuidas sobre una misma pared rocosa.
Dos fachadas talladas lado a lado, vistas al final del recorrido.
Dos fachadas talladas lado a lado, vistas al final del recorrido.

La comparación con Petra es inevitable, pero los lugares no son iguales. Hegra tiene una escala más dispersa y una visita organizada mediante transporte interno; Petra se descubre caminando a través del Siq y de una ciudad mucho más extensa. Lo que las conecta es la huella nabatea y la capacidad de transformar la roca en arquitectura monumental.

Dadan y Jabal Ikmah

Antes de volar a Riad hicimos una segunda excursión por Dadan y Jabal Ikmah. Dadan fue capital de antiguos reinos del noroeste de Arabia, mientras que Jabal Ikmah concentra inscripciones y petroglifos que le dieron el apodo de “biblioteca al aire libre”.

Nos trasladamos entre los distintos sectores en los vehículos de la visita. En Dadan recorrimos los restos arqueológicos frente al oasis y observamos las tumbas excavadas en la ladera; algunas conservan figuras de leones talladas sobre la entrada.

Los vehículos utilizados para trasladarnos entre los sectores de la excursión.
Los vehículos utilizados para trasladarnos entre los sectores de la excursión.
Los restos arqueológicos de Dadan, con el oasis y las montañas al fondo.
Los restos arqueológicos de Dadan, con el oasis y las montañas al fondo.
Detalle de los leones tallados sobre una de las tumbas.
Detalle de los leones tallados sobre una de las tumbas.
Frente a la ladera donde se abren numerosas tumbas excavadas en la roca.
Frente a la ladera donde se abren numerosas tumbas excavadas en la roca.

En Jabal Ikmah las inscripciones cubren grandes superficies de piedra. Un marcador en el acceso recuerda que el sitio fue incorporado en 2023 al registro internacional del programa Memoria del Mundo de la UNESCO. Más allá de cualquier traducción, la cantidad y la concentración de signos hacen evidente por qué se lo presenta como un archivo al aire libre.

El marcador del programa Memoria del Mundo de la UNESCO en Jabal Ikmah.
El marcador del programa Memoria del Mundo de la UNESCO en Jabal Ikmah.
Inscripciones concentradas sobre un gran bloque de piedra.
Inscripciones concentradas sobre un gran bloque de piedra.
Signos y figuras grabados sobre las paredes rocosas de Jabal Ikmah.
Signos y figuras grabados sobre las paredes rocosas de Jabal Ikmah.

La visita incluyó un taller de piedra en el que Aldana eligió tallar la letra A. Recordamos una tarifa aproximada de entre USD 20 y USD 25 por persona, pero el importe exacto quedó sin resolver; por eso lo dejamos como referencia y no como precio cerrado.

Aldana con la letra A que talló en piedra durante el taller de la excursión.
Aldana con la letra A que talló en piedra durante el taller de la excursión.

Riad: otra escala y otro ritmo

El vuelo desde AlUla dividió el viaje en dos etapas. En Riad alquilamos otro auto para los últimos tres días. La llegada fue con lluvia y granizo, una imagen muy distinta de la capital seca y calurosa que esperábamos.

Riad nos pareció inmensa, moderna, caótica y difícil de abarcar. Las distancias obligan a elegir bien cada salida. Vimos el Kingdom Centre iluminado de noche y al día siguiente fuimos a Diriyah y Bujairi Terrace. Durante nuestra visita, el acceso a Diriyah fue gratuito después de completar un registro digital.

La llegada en auto a Riad, junto a la Universidad Princesa Noura.
La llegada en auto a Riad, junto a la Universidad Princesa Noura.
Una de las torres iluminadas que encontramos durante el primer recorrido nocturno.
Una de las torres iluminadas que encontramos durante el primer recorrido nocturno.
La arquitectura contemporánea del metro, entre el tránsito de la noche.
La arquitectura contemporánea del metro, entre el tránsito de la noche.
El Kingdom Centre visto desde una avenida todavía mojada por la lluvia.
El Kingdom Centre visto desde una avenida todavía mojada por la lluvia.
Juntos frente al Kingdom Centre iluminado.
Juntos frente al Kingdom Centre iluminado.
El perfil inconfundible del Kingdom Centre al final de una calle.
El perfil inconfundible del Kingdom Centre al final de una calle.
Las Sky Towers, otro de los conjuntos modernos de la capital.
Las Sky Towers, otro de los conjuntos modernos de la capital.
Las torres del distrito financiero de Riad durante el recorrido nocturno.
Las torres del distrito financiero de Riad durante el recorrido nocturno.

Diriyah: la ciudad de tierra junto al oasis

En Diriyah volvimos a encontrarnos con una arquitectura de tierra muy distinta del perfil de vidrio y acero del centro de Riad. Caminamos entre muros restaurados, restos arqueológicos y palmeras, con pasarelas y miradores que permiten observar el conjunto sin invadir las áreas en conservación.

Panorama de las construcciones de tierra de Diriyah.
Panorama de las construcciones de tierra de Diriyah.
Aldana frente a una de las fachadas restauradas.
Aldana frente a una de las fachadas restauradas.
Un muro conservado junto a las pasarelas del recorrido.
Un muro conservado junto a las pasarelas del recorrido.
Juntos frente al oasis y los restos arqueológicos de Diriyah.
Juntos frente al oasis y los restos arqueológicos de Diriyah.

Boulevard: pantallas, luces y trámites digitales

La gestión online fue una constante del viaje. Entradas, estacionamientos, autorizaciones y servicios dependen muchas veces de páginas, aplicaciones o códigos QR. En Boulevard tuvimos problemas con una plataforma, tarjetas y accesos: no conseguimos entrar a uno de los parques que habíamos previsto, pero sí recorrimos la zona de grandes pantallas y entretenimiento. Tener internet no fue un lujo, sino una herramienta básica para moverse.

La avenida de pantallas de Boulevard al caer la tarde.
La avenida de pantallas de Boulevard al caer la tarde.
Uno de los sectores temáticos del complejo de entretenimiento.
Uno de los sectores temáticos del complejo de entretenimiento.
Luces, fuentes y esculturas en otro de los espacios de Boulevard.
Luces, fuentes y esculturas en otro de los espacios de Boulevard.

Masmak, la mezquita y el mercado

El último día urbano combinó el fuerte Masmak, una mezquita y el mercado. Allí recibimos una bienvenida especialmente cálida cuando algunos vendedores supieron que éramos argentinos; incluso nos hicieron regalos. Fue uno de los mejores cierres humanos del recorrido.

Juntos frente a una de las torres del fuerte Masmak.
Juntos frente a una de las torres del fuerte Masmak.
Una puerta del interior del fuerte, enmarcada por las banderas saudíes.
Una puerta del interior del fuerte, enmarcada por las banderas saudíes.
La gran plaza próxima al fuerte y al mercado.
La gran plaza próxima al fuerte y al mercado.
La mezquita que recorrimos durante el último día en la capital.
La mezquita que recorrimos durante el último día en la capital.

En el mercado, la camiseta argentina abrió conversaciones, fotos y gestos inesperados. Los regalos que recibimos no tuvieron que ver con una compra importante, sino con la alegría de quienes reconocían a la selección y querían compartir ese entusiasmo.

César con uno de los vendedores que nos recibió con especial calidez.
César con uno de los vendedores que nos recibió con especial calidez.
Los collares que nos regalaron durante la visita al mercado.
Los collares que nos regalaron durante la visita al mercado.
César entre los comercios de ropa y artesanías del mercado.
César entre los comercios de ropa y artesanías del mercado.

Las dunas rojas: una experiencia que no recomendamos

Antes de despedirnos de Riad fuimos hasta las dunas rojas de las afueras. No contratamos una excursión ni hicimos actividades: observamos el movimiento de cuatriciclos y camellos.

El lugar no nos gustó. Encontramos basura, conducción desordenada y un trato hacia los camellos que nos resultó incómodo. El paisaje tenía potencial, pero nuestra experiencia no fue buena y no lo incluiríamos entre las recomendaciones principales del viaje.

Precios y datos reales de abril de 2026

Billetes de riales saudíes utilizados durante nuestro viaje. Todos los precios de este artículo están expresados en dólares.
Billetes de riales saudíes utilizados durante nuestro viaje. Todos los precios de este artículo están expresados en dólares.
  • Compra de provisiones en LuLu para tres días: aproximadamente USD 100.
  • Arroz, bolsa de cinco kilos: aproximadamente USD 6,65.
  • Azúcar, bolsa de cinco kilos: aproximadamente USD 5,32.
  • Alojamiento conseguido sin reserva en Al Wajh: aproximadamente USD 66.
  • Tour de Hegra: USD 25 por persona.
  • Autorización para acercarnos al sector de Maraya: gratuita durante nuestra visita; no incluía el ingreso al edificio.
  • Tour de Dadan y Jabal Ikmah: referencia aproximada de USD 20 a USD 25 por persona, pendiente de confirmación exacta.
  • Departamento en Riad: alrededor de USD 50 por noche.
  • Acceso a Diriyah: gratuito después del registro digital durante nuestra visita.
  • Helado de dos gustos: USD 6.

No pudimos reconstruir un presupuesto completo: faltan los importes de ambos alquileres de auto, combustible, vuelos, varias noches y la resolución del reintegro de las entradas de Fórmula 1. Estos valores sirven para dimensionar algunos gastos concretos, no para calcular el costo total actual de un viaje.

Cómo ordenar diez noches en Arabia Saudita

Si organizáramos nuevamente esta ruta, mantendríamos la lógica general:

  • Días 1 a 3: Yeda. Al-Balad, Corniche, costa y una jornada con margen para adaptarse, retirar el auto y hacer compras.
  • Día 4: Yeda–Medina–Yanbu. Es una jornada larga; conviene salir temprano y no sumar demasiadas paradas.
  • Día 5: Yanbu, Umluj y Al Wajh por la costa del Mar Rojo.
  • Día 6: Al Wajh–AlUla, con Elephant Rock y Old Town al atardecer.
  • Día 7: Maraya, paisajes de AlUla y tour de Hegra.
  • Día 8: Dadan y Jabal Ikmah; vuelo a Riad y retiro de un segundo auto.
  • Días 9 y 10: Diriyah, Boulevard, Masmak, mercados y una selección realista de barrios y miradores de Riad.
  • Día 11: salida desde Riad.

No intentaríamos unir Yeda y Riad con un único alquiler solamente para sostener la idea de un viaje enteramente por carretera. El vuelo desde AlUla permitió aprovechar mejor el tiempo y dividir el recorrido en dos tramos manejables.

Lo que nos dejó Arabia Saudita

Arabia Saudita terminó siendo mucho más que el viaje de Fórmula 1 que no ocurrió. Yeda nos mostró el contraste entre Al-Balad y una ciudad moderna frente al mar; la carretera reveló una costa casi ausente de los circuitos habituales; AlUla reunió el paisaje más impactante y la parte histórica más fuerte; Riad cerró el recorrido con una capital gigantesca, digitalizada y llena de contrastes.

También fue un viaje que exigió flexibilidad. Hubo accesos que no entendimos de inmediato, entradas que no pudimos comprar online, lugares religiosos donde debimos preguntar y una visita a las dunas que no recomendamos. Precisamente por eso vale la pena contarlo: viajar por libre permite descubrir mucho, pero obliga a adaptarse y a no convertir una experiencia personal en una verdad general sobre el país.

Este diario cuenta nuestro recorrido entre el 16 y el 26 de abril de 2026. Las tarifas, las visas, las condiciones de ingreso y los accesos a los sitios pueden cambiar. Antes de viajar, confirmalos siempre en los portales oficiales y con los prestadores elegidos.